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Artigo de E. Mª Santos Bugallo no programa de San Xoán en 1953

Artigo de Mª Santos Bugallo no programa de San Xoán en 1953

SARRIA, ADEMÁS DE AGRÍCOLA INDUSTRIAL

!Sarria! ¿Para qué habrán construido los Agustinos un Convento en
la cima de la villa? ¿Para buscar la soledad? ;¿Para dominar a los vecinos?;
¿Para meditar más a sus anchas? !No! Los frailes escogieron esas
alturas, y las rodearon de bosques, y las orientaron en todas las direcciones,
porque eran poetas, y querian tener ante sus ojos la naturaleza
viva y palpitante, con todos sus encantos, con toda su riqueza,
con toda su deslumbrante belleza.

Yo no sé si Fray Luis de Granada, hijo de padres sarrianos,
o Gregorio Hernandez, gloriosamente hijo de esta villa, han sido,
uno de los mejores escritores, y uno de los mejores imagineros,
por haber nacido en Sarria precisamente.
Pero a fé que despues de recorrer ese valle lleno de evocaciones
y de misterios, y de cruzar estos rios jugosos
y tiernos como la hierba de sus prados, se explica que el uno haya heredado
toda la elocuencia de que ha hecho gala, y el otro haya sacado
a sus obras escultóricas, la majestad y belleza de su insigne creador.

¿Quién ha trazado el perímetro de esta villa? Porque Sarria no es
aquella villita colgada de un monte, como un nido de tórtolas,
que vemos desde la estación, o al paso de la carretera de Monforte;
donde aún se pueden adivinar los blasones de sus casonas y el señorio de la
vieja torre del de Lemos.
Presidida por el viejo convento agustiniano, hoy de Mercedarios,
Sarria se irguió en la cima de este montecillo, hasta que un buen día
se trazó un plano, se cruzó de carreteras, besadas ardientemente
por sus bellisimos rios, y fué a parar a la estación del norte para poder
tomar carrera, y adquirir fuerzas antes de subir el tunel del Oural.


Sarria tiene hoy todos los alcances de una pequeña ciudad a la que
no faltan ninguna de las atracciones de la vida moderna.
Quizás demasiado extensa su circunscripción, la villa sarriana
se extiende a lo ancho y a lo largo de su valle, y mansamente,
pacificamente, se deja humedecer por sus dos rios,
y cruzar por dos o tres carreteras,
que al pasar por la villa adquieren la prestancia de calles,
con empaque de urbe, y señorio de ciudad.


No le ha bastado a nuestra villa ser rica por su huerta, por los
productos de la tierra, por sus codiciados jamones,
por sus tierras de centeno, por sus bosques de roble,
por sus prados rebosantes de oloroso heno.
Sarria ha querido modernizarse, y lo consiguió, llevando la industria
a su huerta ubérrima, y colgando de las nubes unas largas chimeneas,
que todos los dias inciensan con el humo del trabajo,
los robledales de sus bosques, y las doradas mieses de centeno de sus
valles, de sus fragas, o de sus labradios.


Y Sarria, que habia vivido ya la historia de sus viejas glorias,
ha tenido que remozarse para, industrializar sus productos,
y enriquecer el destino de sus hijos. Y lentamente,
pero implacable y tenazmante.
vi surgiendo en la villa de Sarria la maquinaria moderna de la industria
de sus patatas, de sus jamones, de sus harinas, y demás.

Para mi, queridos amigos, Sarria, a la que tanto quiero y admiro,
tiene unos peligros evidentes para el forastero: su prodigalidad.
Sobre todo en sus grandes lucubraciones culinarias.
En Sarria se come mucho y demasiado bien, y demasiado mucho.
Sus fiestas mundanas se inspiran en la buena vida, y en la generosidad sin límites.
Por eso no tienen nunca prisa, porque acaben.
Y sus onomásticos, son una tentación irresistible para los diabéticos.

Sarria tiene de todo, esa es la verdad. Clima de altura,
magníficos alimentos, bellezas singulares, industrias modernas,
simpatía inigualable, buen humor, locomotoras de repuesto,
banda y escuela de música. Solo le falta playa.
Pero de eso tenemos que alegrarnos los coruñeses,
porque si la tuviera ¿qué ibamos a hacer con Sta. Cristina?.

E: Mª Santos Bugallo
Presidente de la asociación de la prensa de La Coruña

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